Las pérdidas de orina

Muchas mujeres no consideran el hecho de tener escapes de orina al estornudar o reírse como “incontinencia urinaria”. Está tan normalizado que después del parto o con la menopausia estos síntomas sean habituales que no le damos la importancia que merece. Y lo que es aún peor: esta sintomatología nunca mejora, sino que con el paso del tiempo siempre va a más y nos va limitando la calidad de vida y nuestra autoestima, condicionándonos cada vez más a nivel social y sexual.

Incontinencia urinaria

Llamamos incontinencia urinaria a la pérdida involuntaria de pis, ya sean gotitas de manera ocasional, o escapes de mayor cantidad y con mayor frecuencia. Sea como sea, no tener una continencia adecuada no debe considerarse como “lo normal”.

Incontinencia
Incontinencia

Podemos distinguir diferentes tipos de incontinencia urinaria:

  • Al esfuerzo: se produce en momentos de aumento de la presión intraabdominal como la tos, el estornudo, la risa exagerada, saltar, correr, o al cargar pesos.
  • De urgencia: aparece como consecuencia de la contracción repentina de la vejiga, lo cual obliga a buscar un servicio con mucha urgencia. Generalmente cursa con polaquiuria (necesidad de orinar con mayor frecuencia y poca cantidad de orina).
  • Mixta: se une la urgencia miccional asociada a la contracción esporádica de la vejiga y la debilidad del esfínter uretral, por tanto, tan pronto como la mujer note las ganas de orinar, se producirá asociado el escape de orina.
    En los tres tipos, la primera línea de tratamiento es la reeducación de la musculatura del suelo pélvico y del abdomen, para corregir la sintomatología y recuperar de nuevo el control sobre la continencia, con una gran efectividad en la gran mayoría de los casos.
Incontinencia
Incontinencia